¿Qué es un estudiante de posgrado? Una vida en el limbo

Paula H. Bloom <pauli@netmeister.org>

Si aún no lo h1 as adivinado, este artículo fue escrito por un agotado estudiante de post-grado. Pero no dejes que ésto te detenga. Si estás considerando hacer estudios de post-grado, o simplemente deseas reírte a costillas de alguien más, continúa leyendo...

Durante los últimos seis años he llevado el ambiguo título de "Candidato a doctorado". Como tal, he tenido suficiente tiempo para reflexionar sobre la vida de un estudiante de post-grado y todas sus dolorosas contradicciones. Cuando solicité a la escuela de post-grado como una inocente estudiante egresada de la universidad resguardada en el campus de un curriculo de artes idealizado, no tenía idea de lo que me esperaba.

¡Lo único que sabía era que no quería encontrar empleo después de graduarme!

Y ahora que he sido estudiante desde que tengo 5 años de edad, siento que llegó el momento para que otros estén consientes de lo que significa ser estudiante de post-grado, por si alguno desea embarcarse en lo que yo llamo "una vida en el limbo".

Felicidad subliminal

En esta vida, uno tiene ideas, id2 eales y la soñolienta imagen de una existencia académica cómoda. Tus días consisten en lectura y escritura sublime, sin mencionar esos cuatro meses de vacaciones al año. Uno cree que la interacción con estudiantes brillantes lo mantendrá por siempre joven y no existe empresa más admirable que ese compromiso al conocimiento perpetuo y el ambiente intelectual.

Ah, sí, estos son los objetivos realmente nobles. ¿Pero realmente existen? Sí, para algunos -si completas tus estudios, si obtienes un empleo, si logras ejercer tu carrera. Pero estos si tal cosa no son generalmente parte del proceso de pensamiento de un joven solicitante que no tiene idea que el elusivo grado de doctorado no es una conclusión predeterminada, y que primero hay que sufrir. Y mucho.

Literatura y pobreza

Existen varios factores que determinan hasta cuando y cuánto sufrirás. Si eres suficientemente desafortunada de interesarte en el campo de las humanidades, como yo, sufrirás mucho durante muchos años. Los cursos requeridos son muchas veces mayores en un programa de humanidades de lo que son en las ciencias naturales, y cuesta mucho más obtener fondos.

Así que los estudiantes patéticos dedicados a algo tan impráctico como, digamos, la literatura, estarán igualmente dedicados a algo tan impractico como lo es ¡la pobreza! Sí, Literatura y Pobreza parecen estar inextricablemente unidos, absolutamente durante los estudios de post-grado y muy posiblemente después de ésto también.

Aquellos suficientemente afortunados como para obtener una beca deben pensar en lo siguiente: no todo lo que brilla es oro. Si tu beca requiere que des clases, como requieren la mayoría, ¡ten cuidado! Pues es un contrato con una capa muy delgada para la esclavitud, explotación y, por supuesto, nuestro buen amigo, la pobreza.

Un estudiante de post-grado, quien se ve obligado a dar clases para el privilegio de la educación gratuita y un salario piadoso, se ve constantemente halado en diferentes direcciones: tus responsabilidades de maestro requieren que enseñes bien, como si te pagaran por hacerlo. Eso significa siempre estar preparado, crear exámenes y algunas veces el programa de estudios, devolver las tareas y los exámenes corregidos puntualmente, estar disponible para los estudiantes fuera de la clase - en pocas palabras, ser competente en el aula de estudios. Los estudiantes seguramente tienen todo el derecho de esperar lo mismo (después de todo, pagaron suficiente dinero para estar allí), y por su bien y porque tienes conciencia, intentas cumplir con estos estándares altos.

¿Pero es ésta tu responsabilidad primaria? Es fácil perder de vista el hecho que no lo es. Obtener tu título sí lo es. Así que haces lo mejor para estudiar cuando no estás dando clases, corrigiendo, preparando o reuniéndote con los estudiantes. Intentas completar tus tareas de lectura para poder participar en clase. Intentas robar algún tiempo en la biblioteca para hacer investigaciones para tus exámenes escritos de final de período. Intentas descifrar sobre qué escribirás tu tesis. Pero cada día te encuentras frente a las demandas inmediatas de ser profesora. ¿El resultado? Poco tiempo para ser estudiante.

Las grandes universidades te explotan para no tener que pagarle a un maestro a tiempo completo de la facultad para que de los mismos cursos. Hacen de caso que sus estudiantes de post-grado, quienes dan la mayoría de los cursos requeridos de los que aún no tienen su licenciatura, no hacen el mismo trabajo que hace un miembro de la facultad y se embolsan el dinero de pago de inscripción que tus estudiantes (o sus padres) obtienen de grandes préstamos para pagar los estudios. Ante los ojos de la universidad, un estudiante de post-grado es un estudiante cuando concierne el salario y un profesor cuando se trata del trabajo. En los ojos de tus amigos, familiares y cualquier otra persona que conozcas, eres un misterio. ¿Qué harás con un título en literatura? ¿Tienes 28 años y aún no tienes plan de jubilación?

No sólo estudiante, aún no un profesor, realmente no un niño y aún no un adulto. Tal es la vida de un estudiante de post-grado. Tal es la vida en el limbo.