La pareja moderna: Viviendo juntos

Paula H. Bloom <pauli@netmeister.org>

¿Estas pensando mudarte con tu pareja?

¿Tienes tus dudas sobre que esperar de este arreglo? Estas son algunas de las cosas que debes tomar en cuenta antes de lanzarte...

Hoy en día, cada vez más las parejas modernas están posponiendo el matrimonio y deciden vivir juntos. Antes de precipitarte a tomar esta decisión, hay tres cosas que debes tomar en cuenta antes de decidir a vivir con tu pareja.

1.Las razones por las cuales quieren vivir juntos. La primera y más importante pregunta que debes hacerte es la siguiente: ¿Por qué se quieren ir a vivir juntos? ¿Parece ser el paso lógico a seguir en la relación? ¿ O es que tu compañera de casa se rehúsa a tener que soportar los calcetines sucios de tu novio en la sala? ¿Tendrá quizás algo que ver con el lado económico de las cosas?

Yo vivo en Nueva York, dónde en la mayoría de los casos la necesidad económica es la que orilla a una pareja soltera a compartir un apartamento. Esto es muy fácil de entender ya que los precios astronómicos de vivienda hacen que muchas veces el vivir separados sea imposible. Gran parte de las personas jóvenes necesitan compañeros/ compañeras de casa para disminuir costos; y si pasas casi todo el tiempo con tu pareja, parece ser lógico el hecho de vivir juntos.

Mientras que esto parece ser una razón legítima, si es la única que existe probablemente vendrán los problemas. Una amiga mía por ejemplo, piensa que uno debe tratar de evitar vivir juntos a menos que tengan un compromiso a largo plazo (casados) o están formalmente comprometidos para hacerlo. Su razonamiento es que aunque al principio pueda ser muy divertido, vivir con una persona no es nada fácil y requiere que ambas partes estén dispuestas a ceder en algunas cosas y ser flexibles. Si uno de los dos no está dispuesto a resolver los problemas que puedan surgir o aceptar los defectos del otro, entonces un doloroso rompimiento será inevitable. Menciona que el vivir juntos usualmente implica hacer algunas compras en común y si la relación termina, el dividirlas puede ser igual de doloroso que un divorcio. Su conclusión: ¿ Para qué arriesgar el tener que soportar un doloroso "divorcio" si aún no has disfrutado de las ventajas que ofrece el matrimonio?

Otros creen que una relación en la cual ambos se sienten comprometidos con su pareja puede ser igual de legitima que un matrimonio. Algunas personas no sienten la necesidad de pasar por el proceso formal o ven el matrimonio como un simple papel ante la ley. ¿Y que me dices de las parejas homosexuales que legalmente no están autorizadas a casarse? Mientras que ambas partes sean adultos responsables, económicamente independientes, conscientes de su seriedad y comprometidos el uno con el otro, muchos consideran que este tipo de arreglo funciona de maravilla.

2. Compatibilidad. ¿Qué tan compatibles son el uno con el otro? El amor puede segar tu objetividad cuando se trata de evaluar tu habilidad de hacer una vida juntos. Pregúntate si estás lo suficientemente informada de los hábitos diarios de tu pareja; estos incluyen los de comer, dormir, de limpieza (tanto personal como de la casa), y programa de actividades diarias. Obviamente no puedes conocer a tu pareja del todo hasta que no viven juntos. Sin embargo, sí debes tener por lo menos una idea. Antes de firmar cualquier contrato de renta, debes tomar en cuenta los detalles que te molestan de tu pareja porque estas diferencias no se esfumarán de repente una vez que vivan bajo el mismo techo; al contrario, solo se pronunciarán más.

Por ejemplo: ¿Disfrutan el mismo tipo de comidas? ¿Están dispuestos tu y tu pareja a probar cosas nuevas? ¿Tienen diferentes tradiciones o costumbres? ¿Le afecta a uno el horario o las actividades del otro? ¿ Es acaso uno de los dos estudiante o trabaja por honorarios mientras que el otro es profesionista con horario de trabajo de 9-5? ¿Te gusta salir mucho por la noche mientras que el otro prefiere quedarse en casa a ver películas alquiladas? Las preferencias socials se vuelven en algo vital cuando se trata de un compromiso a largo plazo.

Estos detalles pueden no tener mucha importancia cuando viven separados pero se convertirán en algo primordial una vez que vivan bajo el mismo techo.

3. Tu voz interna. Todas la tenemos, escúchala. Esa vocecilla que muy en el fondo te dice "no estoy muy convencida de hacer esto" puede estar expresando una verdad que prefieres no reconocer. Sin embargo, si no escuchas ahora, lo tendrás que hacer después cuando sea mucho más difícil hacer que la situación cambie. Si en cualquier momento sientes que no estas muy convencida, te sientes insegura o tienes tus dudas, entonces NO LO HAGAS. Esa voz suele ser más acertada que la de toda tu familia y amistades en conjunto, cualquier experto en la material, e inclusive recomendaciones en algún sito en el Internet. ¡Solo tu sabes lo que es mejor para tu felicidad, no vale la pena arriesgar la comodidad o estabilidad económica para lograrla!